Un poema para NICANOR
NICANORECOS
GANADOR CATEGORIA ADULTO
1/4 pa’ las cuatro de la madrugada
te llame entre humo, hollín y pulchen
más bien te invoque,
debajo de una cocina vieja
allí me senté.
Le hable al frio aliento, al mustio roció,
al candil del fuego.. .a ese escalofrío.
Fueron como tuertas plegarias
tal vez por este abrigo, imaginarias
me respondiste entre ecos,
ecos de gallos ,ecos de usura,
ecosistema…
…ya en plena quimera y envalentona ’o
te pregunte ¿este es usted Don Nicanor?
El mismo, mismito maestro
que enseño 400 horas semanales,
esas mismas supieron arar mi rostro, fueron magistrales
no habían negras pantallas, sino polvo de tizas
esas ene cantidades de clases
dejaron mis ojos y voz hecha trizas.
Entonces te seguí escuchando
claramente
entre ecos, ecos de gallos, ecos de crisis, economía.
¡Pon atención!
El mismo, el mismísimo
que como palo de rio, envuelto y revuelto
por corrientes indómitas e imparables
me trajeron cajón abajo
ellas suelen tomarme por sorpresa…me avientan sin vestuarios ni molleja.
Allí termino y empiezo de nuevo el ciclo, el fluir del cauce me trajo…
Y no le crean al antropófago sabelotodo que
la larga y dice: ” es que el agua se pierde más abajo”.
No sean ilusos, es la majestuosa danza de la Cordillera al Mar
¡Carajo!
Y yo. que despista ’o
será la hora o el gusto de escucharle
es que se me olvido saludarle
Buenos días, Antipoeta
¡No! entiende… Ni 1935 Gato perdió, ni 1914 embelecido, ni siquiera 1954
por fin reconocido.
porque + x –
es mas o menos
siempre al margen de los marginados
al igual que antipoeta, antisocial.
Hoy quieren ser mis socios, mis amigos, mis amantes
En la Reina, en Villa alegre, en Chillán,
En las Cruces, en mi humilde cuna San Fabián
Levantan bustos, estatuillas, estatuas
Hacen de mi persona una fe de erratas
Allí me veo con el calvo Prats, el huérfano Bernardo
Y el resto de los solapados, todos grises, amargaos
Vemos pasar cuadriformes desfiles y todas las estaciones.
Sabes lo que me tiene firme, sereno, sin vacilaciones
no es solo la lectura y el tranquero
es ver tanto koltro chico dando vuelta entre mis desabrochados ataúdes.
Como veo que no reconocen mis actitudes.
Disculpe usted Don Nicanor, quizás entre tantos Ecos
Ecos de gallos, E comprometidas, Ecos de día, me desorienté.
En una de esas no era usted.
No te aflijas Mijo, ese pude ser Yo, un individuo inaudible. Tened Fe
entre esos Ecos de Gallos , Ecos de Ismos, Ecología. Lo último te diré
“A ver si alguna vez nos agrupamos realmente todos
Y nos ponemos firmes como gallinas que defiende sus pollos.”
Entre ecos, Ecos de Gallos, Ecos de algarabía, Ecos de ecos,
Eco, Eco, Eco, ro coco…
Autor: Eufrasia Aladino